Llegué a mi casa con Liliana pasadas las 3 de la mañana. La noche del sábado habíamos ido a cine y al toque de cuatro grados, razón por la que la madrugada de hoy Domingo nos sorprendió en las calles de una ciudad que estaba regresando a la normalidad después del receso de primer semestre.
Estábamos cansadas. No nos demoramos mucho en quedarnos dormidas; y aunque la noche y lo sucedido cumplió con mis expectativas, el preciso momento en el que concilié el sueño fue delicioso porque soñé, soñé con él sin interrupciones, porque profundamente dormida pude besarlo en mi mundo onírico y convertir el “depronto” de la cotidianidad en algo real, -aunque fuera en sueños- sin importar nada más.
Hace rato no me pasaba lo que me pasó esta mañana. No quería despertar, no quería que se terminara, no quería dejarlo ir, no quería que ya no me besara.
Ay! de verdad no quería despertarme, hace un rato estaba chateando con un amigo sobre la hora en la que despertamos hoy...
(06:46 p.m.) *Aleja ConejOSA: mi mami llamó a las 10 AM y me dijo “ya paso por tí y por la abuela”
(06:46 p.m.) *Mi amigo: yo desperté a las 9
(06:46 p.m.) *Aleja ConejOSA: y tons Lili se fue para donde la mamá
(06:46 p.m.) *Mi amigo: y seguí durmiendo hasta la 1
(06:46 p.m.) *Aleja ConejOSA: y mi má llegó con mi hermano...Uy qué envidia
(06:47 p.m.) *Mi amigo:jajaj naaah
(06:47 p.m.) *Aleja ConejOSA: uy sí, yo hubiera querido dormir un tris más.
domingo, abril 12, 2009
Depronto
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