lunes, febrero 16, 2009

Espectador

Caminaba bajo la lluvia con lágrimas en los ojos y la sonrisa desdibujada, en una mano un cigarrillo a punto de acabarse; la otra en el bolsillo para resguardarla del frío. Pensé que hablaba sola pero cuando cruzó la calle, me dí cuenta que apenas tarareaba - tal vez por la nostalgia- alguna canción que escuchaba...
No quise interrumpirla, al parecer la música le ayudaba a afrontar la realidad de otra manera. No creo que le hiciera bien, pero ella quería creer que funcionaría como medicina para su dolor y muchas veces antes le ayudo a deshacerse de su rabia. ¿Para qué decirle algo más? A lo mejor eso era lo que necesitaba.
Terminó el cigarrillo y guardó su mano derecha en el bolsillo, revisó el celular y cambió la canción... Un suspiro y más lágrimas camino a sus mejilllas, se veía muy triste y yo, no fui capaz de acercarme, de preguntarle, de hablarle me presté únicamente para ser testigo de su paso y la deje seguir sola. Nunca se me ocurrió que pudiera querer charlar con alguien, desahogarse, distraerse, contar cual era la razón de su llanto, de su decepción, de su falta de ánimo. Fui cobarde y egoísta; yo también le negué un momento, una oportunidad para ver esa estrella tras las nubes, para querer volver a sonreír y no perder las ilusiones, para creer en mí, en ella, en el futuro, en la verdad, en el amor, en la compensación, en la suerte,en la realización de sus sueños.

17 de Julio de 2008

1 comentario:

  1. Vea pues, y pensar que justo un año después de que escribí esta entrada estaba subiéndome a un avión y estaba super feliz.... Ahora me pregunto,qué pasará el 31 de Julio de 2010?

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