No porque no este presente, es porque así quisiera estar para intentar comprender desde la distancia lo que la cercanía, a lo que me es ahora ajeno, no me permite.
Me estoy cansando de esperar y recibir incompleto, de confiar y sentirme defraudada, de gastar mis reservas de fé y simpatía, de tener que adecuarme de nuevo a la rutina más aún cuando no quiero hacer parte de ella...de ser conciente que ese es uno de mis mayores problemas y, sin embargo, dejarme llevar por mis arrebatos de esperanza.
Me produce nostalgia no encontrar lo que dejé, lo que me prometieron no cambiaría, levantar la mirada y reconocer el paisaje que poco extrañé, tener que conformarme con escuchar una canción que me transporte al lugar donde quisiera estar: a esa ciudad al nivel del mar.
Todo está absurdamente tranquilo, en contraste con mis desordenados pensamientos. Nunca me ha agradado el aroma de la soledad pero ahora no me molesta. Tengo miedo porque poco a poco voy perdiendo el interés por mantener lazos que antes me proporcionaban altas dosis de calma...Tengo miedo porque descubrí mi habilidad para convertir viejas lágrimas en sonrisas cargadas de ironía.
Entonces ando por ahí. Recorriendo calles que conozco de memoria estoy buscándome, rogándo que por un golpe de suerte encuentre el alimento para mis débiles razones, que la vida me premie con nuevas ilusiones, con diferentes sensaciones.
Me gusta la idea de desconectarme, si pudiera contemplaría la posibilidad de aparecer "invisible", poco vulnerable y así empezar a ser superior a dualidades Recuerdo-Realidad, Pasado-Futuro, Culpabilidad-Inocencia, Razón-Sentimiento, Lealtad-Traición.
Por eso, si me preguntas, por ahora y hasta siempre;
Preferiría estar ausente.
(Extrañamente no me duele. ¿Será que me estoy acostumbrando?)
28 de Septiembre de 2006
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