Pronto se completará un año.
Para finales del 2004 aún eran compañeros de Universidad.
Después el teléfono, el correo electrónico y a veces el celular, era lo que les permitía mantenerse en contacto. Por esta época él aún estaba en territorios cercanos al río Magdalena como consecuencia de una de esas decisiones que pocos, aunque a veces queramos, pueden hacer. Ella por su lado estaba aburrida de su tormentoso pasado, de recordar lo que no quería, de llorar y sentirse triste. Sólo se refugiaba en su nuevo círculo de amistades y en una que otra clase que lograba llamar su atención.
La relación se iba haciendo más y más fuerte, con la distancia se convirtieron en cómplices y confidentes. Ella le contaba cosas que a nadie más se atrevía, nunca se sintió juzgada, encontró en él muchas cosas que aún hoy aprecia. Él por su lado siempre tuvo algo que decirle, 10 años más de experiencia se lo permitían, y mucho tiempo para escucharla. Lo extrañaba por alguna razón que no comprendía, esperaba una llamada y revisaba el correo a diario ansiosa por encontrar un mensaje que lo tuviera como remitente.
Entonces llegó el día de su regreso, una invitación a comer, otra a tomar una cerveza, visita a la casa, llamadas más frecuentes, mensajes al celular... y acercamientos que para entonces la confundían porque todo se dio inesperadamente, ¿Había estado todo ahí desde hacía tanto tiempo?.
Paseos, risas, salidas, noches, helados, regalos, besos, momentos... apoyo, cariño, afecto, sentimientos. Lágrimas, mal genio, indicios de sufrimiento, el fantasma del pasado, impotencia, desilusión...Muchas cosas estaban tácitas, otras tantas que no pudieron evitarse vinieron con el tiempo. Intentó ponerle punto final porque sentía que no le importaba lo suficiente, que sus intentos por hacer que todo mejorara había sido en vano, que no tenía argumentos suficientes para convencerse, que no aguantaría otra vez lo mismo.
Después de algunos meses sin verse, y de un largo viaje, los dos se vieron de nuevo.
Hoy en alguna estación del Transmilenio ella le pregunta a su amigo si está mal volver a eso que aunque en cierto grado le hizo daño ha sido lo único permanente desde hace ya 2 años. Si se equivoca al querer de nuevo estar al lado de quien la consiente, complace sus caprichos, entiende sus actitudes -porque aguantarla es difícil-, y le brinda cariño.
Es conciente de que ahora no es momento para volverle a dar alas a lo irracional, pero entiende que no es un vínculo basado en el Hedonismo lo que la une a él, a pesar de lo que otros pueden pensar. Durante el día fácilmente piensa en él, recuerda y sonríe. Sabe que él está ahí y lo ha estado por mucho tiempo a lo mejor es por eso que no quiere perderlo.
Él se pregunta si después de haber aceptado la culpa, y de haber sentido el cambio de actitud en ella, podría estar aún entre los VIP en lo que él llama " importantómetro Alejandrino" y yo respondo entonces: Si, es de los VIP. Lo merece, gracias por todo este tiempo, gracias, gracias y gracias... Lo quiero mucho.
La vida me sorprende, me ha sorprendido y me seguirá sorprendiendo y en ocasiones me gusta, he de aceptarlo.
5 de Octubre de 2006
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