sábado, abril 24, 2010

Nostalgia

La nostalgia se ha manifestado de diferentes maneras en lo que va del año.

A un mes y 2 días de cumplir 23 años evalúo lo que tengo ahora, recuerdo lo que tuve y me mantengo en lo que quiero para mi futuro, que aunque incierto cambió para bien desde que conocí a Mauricio y confirmo que aquello que dejó de ser parte de mi vida en definitiva, debía ser suprimido. Lo dejé a voluntad; pero ¿qué hay de lo que ya no está por razones circunstanciales?

Sí, comparo lo que tengo y lo que tuve...

Y extraño mi UN del alma y todo lo que allá viví, todo lo que me hizo cambiar y llegar a ser lo que ahora soy se lo debo a mi nacho. Le debo 6 años completos de mi existencia, miles de días, cientos de personas que dejaron huella, mis profes, mis copias, mis viernes de mate, amores y desamores, oportunidades académicas y laborales y, por supuesto, amistades de las que me siento orgullosa. (nota mental: no olvidar publicar la entrada "entre más")

Quiero de vuelta mis clases, mis almuerzos, mi patio trasero para acostarme a tomar el sol y caminar descalza en el pasto mezclado con las hojas secas de los árboles. Quiero volver a trabajar en el ALEX y sentir que no habrá un lugar en donde me pueda sentir más a gusto dictando clase. Quiero trabajar otra vez en ASOCOPI y ser feliz porque no había algo que "tuviera" que hacer, todo era tan relajado y tan sencillo, tan lleno de logística y cosas que adoro, que me pagaban por hacer algo que disfrutaba... y además me llevaban con todo pago a los congresos.

Quiero poder estar disponible en horarios normales. En realidad más que la fastidiosa y ridícula normatividad de la Fundación para la que trabajo, lo que me molesta es llegar a mi casa tan tarde para todo: para ver mis series favoritas, para hablar con mi abuela, para hacer visita telefónica, para hablar con mi negro, para perder el tiempo en la internet, para leer cosas de la monografía, para cocinar algo rico, para calificar exámenes, para bañarme e irme a dormir, para descansar. Me es difícil acostumbrarme a un trayecto de 45 ó 50 minutos en bus después de clase, a la llegada a mi barrio con las calles vacías, a la caminada por la caracas entre calles 26 y 32 los viernes a las casi 10 PM, a la imposibilidad de ir a planes chéveres y no llegar cuando todos ya casi se han ido ó están muy prendidos.

Nostalgia. Sí no es sólo una lista de quejas en lo académico y en lo profesional. Es nostalgia al recordar, al asumir que hay cosas que dejé porque así lo decidí pero que hay otras que por razones circunstanciales no están y no pude hacer nada....es extrañar el tener una familia nuclear, es intentar entender que un veterinario tiene que estar fuera de la ciudad, es saber que lo mejor es mantener la distancia, es evitar escuchar canciones, es buscar excusas en el lado oscuro, es el pagar el precio de la independencia y dejar atrás la época cuando era menor de edad... Es pensar que nada de lo vivido ha sido en vano y que por más que quiera, hay cosas que se quedaron el la década pasada y algunas de ellas, están mejor allá.

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